La Iglesia de Nuestra Señora
de Loreto de San Marcelo de Sonoydac.

Por: Jorge Luis Gamboa Ortega 
Miembro de la asociación de cronistas Sonorences.
     

Nuestro pueblo, Sonoyta, él ultimo pueblo del poniente que visitara el Padre Kino por primera vez en Octubre de 1698, informando a sus superiores que era “San Marcelo de Sonoydac puesto muy idóneo para una gran población”. Regresando a su fundación con su incomparable compañero el teniente Juan Mateo Manje, el 16 de marzo de 1966 “Donde se dio principio a una nueva estancuela con 36 cabezas de ganado mayor”.
Fueron varios viajes de exploración en los que vino Kino, a San Marcelo de Sonoydac, pero el que dejo profunda huella fue el que hizo con el padre Salvatierra y Manje en los meses de marzo y principios de abril en 1701. Llego el padre rector Juan María Salvatierra, a la mision de nuestra Señora de los Dolores; y se organizo la entrada por tierra a california.
Salio el padre Salvatierra rumbo a la concepción. Dándole alcance Kino una semana después por estar ocupado con otros asuntos. Llego a nuestra Señora de la Concepción del Caborca donde fue recibido en la puerta de la iglesia con el cuadro de Nuestra Señora de Loreto en el altar.
El dia 10 de marzo salieron rumbo al noroeste, con el cuadro de Nuestra señora de Loreto, obra del celebre Juan Correa. Llevando por estandarte de una vara de largo y dos tercias de ancho con su bastidor y estando a cargo de los dos sacerdotes el cargar tan precioso estandarte.”
“llegamos el 12 de marzo, a la ranchería de Bacapa (Quitovac), donde fuimos recibidos con señas de amor.

En la ramadita que tenían prevenida,  colgamos la Señora descubierto su rostro y como era Sábado cantamos todos con solemnidad las letanías lauretanas”.
Kino nos platica con frases que reflejan entusiasmo, que:
“En varias partes de este camino había tanta amenidad y hermosura de flores de diferentes colores, que parecía las había puesto la naturaleza en recibimiento de Nuestra Señora de Loreto, y casi todo el día fuimos rezando y cantando varias oraciones y alabanzas de nuestra Señora en diferentes lenguas: castellano, en latín, en lengua italiana y también en lengua californica; pues los seis naturales de la california cuatro grandes y dos chicos que traía consigo el padre rector Juan María… ya se las había puesto en lindas coplas de la misma lengua californica.”
Antes de despedirse de las gentes de Quitovac (Bacapa) el padre Salvatierra de dirigió al monte a cortar madera para plantar una cruz. Y mandaron avisar de su visita a San Marcelo.

El 14 de marzo llegaron con sol a San Marcelo de Sonoydac. Los naturales salieron a recibir a una legua de camino con una cruz, que le dieron al padre rector, recibiéndolos con arcos y cruces puestos en los caminos que habían limpiado con aseo y con una ramada prevenida.
Hallaron “amigables respuestas”  a los mensajes enviados con anterioridad  a los indios del desemboque del río colorado y California de loa que encontraron como 200 gentes que venían de diferentes partes; “Se les predico a todos la palabra de Dios, que fue bien recibida”.
El 16 de marzo de 1701 salieron por el río de Sonoyta para el poniente y mar de California. Llevando por guías al alcalde de San Marcelo y un gobernador que sabia las dos lenguas, la pima y la quiquima, que el año anterior estando enfermo se bautizo con el nombre de Eusebio. La expedición sufrió varios obstáculos en el área del pinacate en donde la escasez de agua fue determinante para la expedición tan numerosa. Era evidente que por la falta de este liquido vital no pudieran cruzar las dunas del desierto que los separaban de las desembocaduras del río colorado teniendo que regresar por que las cabalgaduras estaban muy fatigadas, no sin antes haber visto desde un cerrito el cual subieron cargando el cuadro de Nuestra Señora de Loreto viendo “ patentemente la california”.

De regreso llegaron el día 2 de abril al anochecer a San Marcelo donde los estaban esperando gente y correspondencia de diferentes partes.  Al día siguiente el padre Juan María siguió su camino rumbo a Caborca y el padre Kino esperaba salir  hacia San Xavier del Bac existiendo la duda de quien llevaría el querido cuadro de Nuestra Señora de Loreto; lo echaron a la suerte escribiendo en dos papelitos “norte” y “sur”, le toco a Kino tener la dicha de traer a esta gran Señora de Loreto.
Enviando y recibiendo respuestas, Kino quedo a unos negocillos y para la fábrica de una pequeña iglesita o casi capilla de nuestra Señora de Loreto, en la cual se pudo decir 3 días misa.
“el 4 de abril se cortaron 12 viguitas para la iglesia de nuestra Señora de Loreto en San Marcelo y se hizo su altar”.
No sabemos ni como ni cuando hicieron los adobes, como hicieron el piso o la sacaron a plan; Manje nos dice: “Nos habían hecho una capilla capaz de adobes, vigas y terrado, coadyuvando a ella Francisco Pintor, que la blanqueo y pinto”.
“el 5 se dijo la primera misa en la nueva iglesita con el cuadro de Nuestra Señora de Loreto puesto en el nuevo altar”.
Al día siguiente el padre salio al oriente, dejando 8 cargas de provisiones con la condición de que terminaran de techar  la nueva iglesia y dio instrucciones para sembrar muy buenas milpas.
Kino no se olvido de Sonoyta volviendo el siguiente año (1702), de donde despacho por primera vez trigo para sembrar en el río colorado y las naciones de los Yumas.
Kino mantuvo la comunicación con los de Sonoyta cuando iban a visitarlo a la misión de los Dolores.
Kino no tuvo la oportunidad de volver a Sonoyta hasta 1706, “Donde ya había un aposento y su pequeña iglesia con su altar muy aseado, blanqueada y pintada, y le cuidaban al padre Kino su ganado menor, cuarenta cabezas; trigo, Maíz y frijol para el padre que esperaban recibir”.
El domingo 7 de noviembre de 1706 regreso el padre Kino a oficiar misa por última vez en la iglesia de nuestra Señora de Loreto.
Kino siguió manteniendo comunicación con Sonoyta, solo cuando lo visitaban en la misión de los Dolores hasta su muerte ocurrida en 1711.
Desde su muerte no se tiene conocimiento de que alguien se hubiera hecho cargo de la misión; la ultima referencia que tenemos de su existencia la encontramos,  casualmente, el 22 de noviembre de 1750 en el diario de un militar que acompaño al padre Sedelmeyer al río Gila, que dice:
“Hay unas ruinas de una pequeña casa que fue usada por el padre Kino para decir misa”. Al siguiente año de esta referencia llego el padre Rehén a hacerse cargo de una nueva Misión.

 

 

  

 

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